19 oct 2011

Bueno días.

Un día te despiertas, te das la vuelta y te ves sola. Te das cuenta de que ya no está, que es muy difícil que todo vuelva a ser lo que fue. Ya no le tienes para que te despierte con un beso, ni para que se te tire encima cuando estas tumbada en cama. Ya no está para acariciarte la espalda ni para mirarte mientras te duermes, ya no está para quitarte tu parte de la manta y hacer que te despiertes destapada o con alguno de sus ronquidos. Pero sabes una cosa? No se acaba ahí, la vida sigue y tu también. Hay algo ahí fuera esperándote.

No hay comentarios:

Publicar un comentario